Una de las cosas que más me han quemado
la cabeza en estos dos días desde la intervención en FSOC es esa idea de mierda
(si, "de mierda", pacata, prehistórica, católica) de que el sexo
"es algo íntimo". Dicho así, sin explicación ni intervención ni
matices ni subjetividades; sin un "para mí".
El sexo sería entonces algo reducido al
ámbito privado, de preferencia amoroso (esos dos conceptos suelen ir de la
manito); una experiencia que sí o sí es individual(ista), que no tiene nada de
colectivo, nada que ofrecerle a la sociedad como conjunto, ninguna interpelación
que valga la pena revisar en grupo.
Te digo: no. El sexo no "es"
íntimo. Tampoco "es" público. El sexo es lo que vos quieras que sea.
Habemos gente que creemos que el sexo es una herramienta: de placer, de
conocimiento propio y de otras personas, de interpelación societaria, de
descubrimiento y exploración de límites. Todo eso puede ser a veces íntimo y a
veces público. De hecho, a veces necesita ser público.
Cuando lo es... vemos los
resultados. No importa tu nivel de conciencia social o de clase, si decís
"el sexo es algo íntimo" así de forma taxativa tenés que hacerte cargo de que te estás
poniendo de un lado muy concreto de la historia y de las ideologías. Situar al
sexo en el lugar absoluto de la intimidad lo sacraliza quitándole, al mismo
tiempo, su capacidad revulsiva. “Lo íntimo” es un lugar aséptico cuando es
compulsivado por la sociedad. Es otra forma de decir “vicios privados, virtudes
públicas”. “Hacé lo que quieras, dentro de tus cuatro paredes”, porque si yo no
lo veo, no existe. Y no quiero aceptar que existan otras formas de coger que la
mía.
Dos personas garchando en un lugar
público y de formas no socializadas parecen interpelar más que la carpa de los
qom, que diez marchas protestando por algo, que una campaña política, que un
voto en un cuarto oscuro.
No estoy calificando si eso está bien o mal.
Pero siento que es evidente que, siendo la represión sexual uno de los pilares
de la sociedad moderna, cualquier acción que implique des-sacralizar el coger
al mismo tiempo que lo empodera es revolucionaria. A las pruebas me remito:
gente de variados orígenes sociales y políticos se mostró escandalizada por una
intervención de gente cogiendo en un espacio público. Parte de la izquierda “revolucionaria”
(sí, abuso de las comillas, es un vicio que tengo) parada al lado del
conservadurismo más rancio, cantando la misma canzonetta.
¿Por qué? ¿Qué botón se presionó? ¿Qué
neurosis se activaron? ¿Qué pasa con coger en público? ¿Alguien quiere pensar en los niños?
Pasa que el sexo es algo íntimo. Algo que
compartís con poca gente (de preferencia, una, y el resto de tu vida). El sexo
es algo que debe ser contenido, regulado, reglamentado. Que no moleste a nadie.
INTIMO. No sea cosa que le explote la cabeza a algúnx.
Por supuesto... "para mí".
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