Friday, July 3, 2015

A coger (en público) que chocan los planetas


Una de las cosas que más me han quemado la cabeza en estos dos días desde la intervención en FSOC es esa idea de mierda (si, "de mierda", pacata, prehistórica, católica) de que el sexo "es algo íntimo". Dicho así, sin explicación ni intervención ni matices ni subjetividades; sin un "para mí".

El sexo sería entonces algo reducido al ámbito privado, de preferencia amoroso (esos dos conceptos suelen ir de la manito); una experiencia que sí o sí es individual(ista), que no tiene nada de colectivo, nada que ofrecerle a la sociedad como conjunto, ninguna interpelación que valga la pena revisar en grupo.

Te digo: no. El sexo no "es" íntimo. Tampoco "es" público. El sexo es lo que vos quieras que sea. Habemos gente que creemos que el sexo es una herramienta: de placer, de conocimiento propio y de otras personas, de interpelación societaria, de descubrimiento y exploración de límites. Todo eso puede ser a veces íntimo y a veces público. De hecho, a veces necesita ser público.

Cuando lo es... vemos los resultados. No importa tu nivel de conciencia social o de clase, si decís "el sexo es algo íntimo" así de forma taxativa tenés que hacerte cargo de que te estás poniendo de un lado muy concreto de la historia y de las ideologías. Situar al sexo en el lugar absoluto de la intimidad lo sacraliza quitándole, al mismo tiempo, su capacidad revulsiva. “Lo íntimo” es un lugar aséptico cuando es compulsivado por la sociedad. Es otra forma de decir “vicios privados, virtudes públicas”. “Hacé lo que quieras, dentro de tus cuatro paredes”, porque si yo no lo veo, no existe. Y no quiero aceptar que existan otras formas de coger que la mía.

Dos personas garchando en un lugar público y de formas no socializadas parecen interpelar más que la carpa de los qom, que diez marchas protestando por algo, que una campaña política, que un voto en un cuarto oscuro.

No estoy calificando si eso está bien o mal. Pero siento que es evidente que, siendo la represión sexual uno de los pilares de la sociedad moderna, cualquier acción que implique des-sacralizar el coger al mismo tiempo que lo empodera es revolucionaria. A las pruebas me remito: gente de variados orígenes sociales y políticos se mostró escandalizada por una intervención de gente cogiendo en un espacio público. Parte de la izquierda “revolucionaria” (sí, abuso de las comillas, es un vicio que tengo) parada al lado del conservadurismo más rancio, cantando la misma canzonetta.

¿Por qué? ¿Qué botón se presionó? ¿Qué neurosis se activaron? ¿Qué pasa con coger en público? ¿Alguien quiere pensar en los niños?

Pasa que el sexo es algo íntimo. Algo que compartís con poca gente (de preferencia, una, y el resto de tu vida). El sexo es algo que debe ser contenido, regulado, reglamentado. Que no moleste a nadie. INTIMO. No sea cosa que le explote la cabeza a algúnx.

Por supuesto... "para mí".

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